El calentamiento global y los patrones climáticos cambiantes están afectando el suministro de agua para una de las vías fluviales más importantes del mundo, el Canal de Panamá, informa la periodista Grace Livingstone desde la ciudad de Panamá.

El Canal de Panamá es una gran proeza de la ingeniería del siglo XX. Tras su finalización en 1914, esta vía fluvial artificial que une los océanos Pacífico y Atlántico casi redujo a la mitad el tiempo de viaje entre la costa oeste de EE. UU. y Europa.

Hasta el día de hoy, los barcos tienen que pasar a través de una serie de esclusas para superar las diferencias de altura a lo largo de sus 50 millas (80 km) de longitud. Se elevan hasta 85 pies (26 m) sobre el nivel del mar antes de volver a bajar.

Las esclusas del canal actúan como una especie de elevador, utilizando enormes cantidades de agua liberada de lagos artificiales en la cima de las montañas para elevar las embarcaciones, explica Mahelis de García, guía del Canal de Panamá.

Pero a medida que el calentamiento global afecta los patrones climáticos, operar el canal se está convirtiendo en un desafío cada vez mayor.

Según las autoridades del canal de Panamá, 2019 fue el quinto año más seco en Panamá en 70 años, con una disminución de las precipitaciones del 20 % en comparación con el promedio histórico.

Pero no son solo los años secos los que causan dificultades: las fuertes lluvias también pueden crear problemas, ya que pueden hacer que los lagos artificiales se desborden.

A medida que los años secos y las tormentas se vuelven más comunes, el canal necesita encontrar fuentes frescas de agua y nuevas formas de almacenarla.

Cada vez que un barco atraviesa las esclusas, se utilizan 55 millones de galones (250 millones de litros) de agua dulce, que luego se liberan al mar. En promedio, 37 barcos pasan por las esclusas todos los días, utilizando más de 2000 millones de galones (9000 millones de litros) de agua dulce.

El vicepresidente de proyectos hídricos del Canal de Panamá, John Langman, dice que están trabajando en encontrar soluciones para que el canal no se quede sin agua.

“Entendemos que el canal es de gran importancia para la economía panameña”.

Explica que en el año excepcionalmente seco de 2019, las autoridades del canal tuvieron que reducir la cantidad de agua que usaban para operar las esclusas, lo que significó que los barcos no pudieran transportar una carga tan pesada porque había menos agua entre la quilla del barco y el fondo del canal.

Para mantener las esclusas en funcionamiento, las autoridades del canal están buscando formas de almacenar más agua en los años lluviosos para garantizar un suministro suficiente en épocas más secas.

Están llevando a cabo estudios de viabilidad sobre una serie de opciones, incluida la profundización de los lagos artificiales existentes para capturar más agua de lluvia.

Langman dice que buscarán primero una solución dentro de la cuenca alrededor del canal, pero es posible que tengan que buscar fuentes de agua en otras partes del país.

Ninguna de las opciones es fácil

Una posibilidad que estudian las autoridades del canal es la construcción de una represa en el río Indio, en la provincia de Coclé, en el centro de Panamá.

Pero esto podría desplazar a miles de pequeños agricultores, y ha preocupado a Diego Herrera, quien cultiva 40 hectáreas de tierra con su familia en Coquillo.

“¿Qué haremos si inundan nuestra tierra? ¿A donde iremos? No nos han explicado dónde nos van a reubicar”.

Es importante enfatizar que esta represa es solo una de las muchas opciones posibles que se están considerando, y las autoridades del canal enfatizan que optarán por una solución que tenga el menor impacto ambiental y social.

La búsqueda de fuentes de agua no se trata solo de barcos y comercio.

La Autoridad del Canal de Panamá también abastece de agua potable a la mitad de la población panameña, incluidos los residentes de la capital, Ciudad de Panamá.

El agua potable proviene de los mismos lagos artificiales que se utilizan para hacer funcionar las esclusas.

La Autoridad del Canal de Panamá está considerando desalinizar el agua de mar para el consumo humano, lo que permitirá que una mayor parte del agua de los lagos artificiales se utilice para el canal.

La ambientalista y ex teniente de alcalde de la ciudad de Panamá, Raisa Banfield, dice que a medida que crece la población de la ciudad, con más edificios construidos y áreas forestales agotadas, existe una presión creciente sobre los recursos hídricos de Panamá.

El cambio climático está haciendo urgente la búsqueda de soluciones


El Canal de Panamá tiene datos meteorológicos extremadamente buenos porque ha estado monitoreando las precipitaciones desde 1880.


Steven Paton, científico del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales en Panamá, dice que estos 142 años de datos muestran cambios en las precipitaciones que son consistentes con el cambio climático.

Él dice que en los últimos 25 años, “hemos tenido ocho de las 10 tormentas más grandes, los dos años más secos y los tres años más secos seguidos, en los que la precipitación promedio fue más baja que en cualquier otro período de tres años. Hemos establecido todo tipo de récords”.

Agrega que los patrones climáticos se están volviendo menos predecibles: por ejemplo, 2022 ha visto el comienzo más temprano de la temporada de lluvias en Panamá desde que comenzaron los registros.

“No hay analogía con lo que sucedió este año”, dice.

Las compuertas de acero originales hechas hace más de 100 años todavía abren las esclusas a los barcos de todo el mundo, pero a medida que cambian los patrones de lluvia, se vuelve cada vez más difícil obtener el agua para operar el canal.

BBC Mundo

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